5 nov. 2013

El Castro de San Juan de Santibáñez de Resoba


Santibáñez de Resoba, Montaña Palentina, Palencia

En la documentación medieval que se ha conservado hay referencias de una fortificación en la alta Edad Media en las proximidades de Resoba (Palencia), que se nombra como 'Castro de San Juan'. Los textos indican que abarcaba los términos de Polentinos y de Resoba, así como Fuentes Carrionas y el Valle Estrecho. 


Se puede atestiguar la existencia de:
a) El alfoz de San Juan (o de Resoba):
  • En el documento de dotación de la Abadía de Santa María de Lebanza por parte de los Condes de Liébana Alfonso y Justa, fechado en el año 952, se dice que estos nobles donaron a la abadía la localidad de Vidrieros, la cual se hallaba en el «alfoz de San Juan».
  • En el documento de cesión del monasterio de San Salvador de Polentinos a la Abadía de Lebanza y a la diócesis de Palencia por parte del rey Alfonso VIII, se alude a las 'villas de Polentinos' que se hallaban «en el alfoz de Resoba». Este documento está datado en el año 1178.
  • Se cree que existe otro texto, del año 1158, que puede ser significativo ya que en su interior hay una mención al «Río de los Herreros». Se considera que este lugar coincide con el alfoz de San Juan.
b) El castro de San Juan:
  • En el Tratado de Medina de Rioseco, en el año 1181, por el que los reyes Fernando II de León y Alfonso VIII de Castilla establecerían por cada reino cinco castillos puestos en prenda de fidelidad en manos de Pedro Femández, Maestro de la orden militar de Santiago y Pedro de Areis, Prior de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, para lograr conservar la paz varios castillos, entre ellos el de Santíbañez de Resoba.
  • En el Tratado de Tordehumos, firmado en el año 1194 por los reyes Alfonso VIII de Castilla y Alfonso IX de León, fallido el anterior pacto subscrito por los respectivos antecesores en el trono, y con la pretensión de lograr definitivamente la paz, se dice que "A favor de la paz entre ellos se fijan cinco castros en ambas partes, a saber, de parte del rey de Castilla éstos: Cubillas de Duero, Villanueva, San Juan de Resoba, San Román de la Peña, Tremaya, los cuales deben de ser fieles al Maestre de Calatrava en el Reino de Castilla".
Se entiende que es probable que el Castro de San Juan de Santibáñez de Resoba surgiera en los primeros períodos de la Reconquista, siglos VIII-IX, cuando esas montañas eran frontera y defensa del reino cristiano. Esta fortificación sería cabeza de un alfoz del condado de Liébana, e integraría un sistema defensivo creado en la vertiente meridional de la cordillera para protegerse contra incursiones árabes.

Entre el alfoz de Peñas Negras, que abarcaba las actuales comarcas de La Pernía y Castillería, el de Mudá, que comprendía lo que hoy se denomina La Braña, y el de Cervera, que coincidía con toda su comarca, dominaban las cuencas montañosas de los ríos Pisuerga y Carrión y protegían de las incursiones árabes que querían acceder al reino cristiano siguiendo el curso de ambos ríos.
A medida que la frontera del reino cristiano se alejaba hacia el sur de la península por la reconquista y disminuía el peligro árabe, el castro de San Juan perdía su valor defensivo contra los árabes. Entonces adquiría un valor estratégico distinto, debido a su situación fronteriza, no ya entre los territorios cristiano y musulmán, sino entre los reinos cristianos de Castilla y León. Prueba de su nueva importancia estratégica es la mención que se hace de él en el Tratado de Tordehumos, subscrito en el siglo XII para lograr la paz entre ambos reinos.

Además de la función militar, el castro de San Juan era un elemento vertebrador económico y social del alfoz, bajo del control de un poder aristocrático local. El castro de San Juan desapareceria a finales de la Edad Media debido a la pérdida total de valor estratégico militar, asi como a la variación de la organización socio-politica acaecida a finales de esa época histórica. Su población pervivió hasta nuestros días aglutinada en el arrabal del castro; el cual viene a ser la actual localidad de Santibáñez de Resoba.
Son varias las razones que inducen a ubicar al 'Castro de San Juan' en la peña homónima contigua al casco urbano de la localidad de Santibáñez de Resoba, situada a 50 metros escasos a occidente del mismo.
Estas razones son:
  • a) La toponimia: Como ya se ha indicado, el mencionado castro posee, significativamente, la misma denominación que la peña donde se cree que se ubica e, incluso, que el mismo nombre del pueblo, Santibáñez (='Sanctus Ioannes' esto es, 'San Juan') de Resoba. El hecho de que el nombre del pueblo coincida con el nombre del castro y no con el titular de su parroquia, que siempre fue y sigue siendo San Cristóbal, lleva a pensar que el pueblo nació, no tanto como barrio de Resoba, sino como arrabal del castro. En dicha peña existe una gruta denominada significativamente la 'Cueva de los Moros'.
  • b) Los vestigios: En una obra publicada en el año 1990, M. A. Fraile López afirmó la existencia de una fortificación en la cumbre de la peña de San Juan. El autor no la identificó con el 'Castro de San Juan', ni llegó a describirla en toda su amplitud. En la actualidad no se conservan más restos de las construcciones originarias, ya que las piedras que conformaban los muros de la fortificación pudieron servir como material de construcción de las edificaciones de la actual localidad de Santibáñez de Resoba, próxima a la antigua fortificación.
  •  c) La descripción comparativa: La fortificación sigue un patrón común con los recintos fortificados de aquel tiempo, parecido al de otras fortificaciones que se aprecian en la comarca, como la peña de Tremaya y la peña de los Moros de Polentinos. Ésta no sólo abarcaba el espigón en sí, sino que su perímetro, aprovechando siempre un farallón calizo, descendía desde la cumbre por la ladera occidental de la roca; posteriormente discurría paralelo a la misma y contiguo al actual camino. Una vez finalizada la veta rocosa, el perímetro fortificado continuaba con un foso excavado artificialmente, el cual más adelante volvía perpendicularmente de nuevo a la peña. De modo que toda la fortificación, esto es, tanto la explanada de la cumbre de la peña como el recinto situado a los pies de la misma, ocupaba una superficie de casi dos hectáreas.

Fuente: Miguel Vicente Basterra Adán  Vestigios medievales de la montaña palentina

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